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Alisado de paredes y quitar gotelé en Alicante

Quitar el gotelé es el trabajo que más cambia una casa y el que peor fama tiene, por el polvo. Se puede hacer bien: con protección seria, capas de pasta que secan lo que tienen que secar y un acabado liso a pistola. Cada vivienda es distinta, así que el precio y el plazo te los damos después de verla.

La misma estancia terminada, con el pilar y las paredes lisas en tono claro, rodapié blanco y suelo laminado
Trabajo real terminado. Ver el antes y después

Por qué en Alicante hay tanto gotelé

El gotelé se puso en casi toda la vivienda construida en España entre los años setenta y los noventa, y Alicante capital creció justo en ese periodo. Barrios enteros como Benalúa, Florida, Carolinas, Babel o Los Ángeles son bloques de esa época, y la inmensa mayoría de esos pisos salieron de obra con las paredes y los techos proyectados a pistola.

La razón era práctica y económica: el relieve disimula las imperfecciones del enlucido. Con gotelé se podía entregar una vivienda con paredes no del todo planas sin que se notara, y se aplicaba muy rápido. Cincuenta años después, ese mismo relieve es lo que hace que un piso perfectamente bueno parezca viejo en cuanto entras.

Hay dos tipos y conviene saber cuál tienes antes de pedir presupuesto:

  • Gotelé al temple. El de los edificios más antiguos. Se humedece por zonas, sin empapar la pared, y se retira con espátula. Se reconoce porque si pasas el dedo mojado, tiñe de blanco.
  • Gotelé plástico. El de los ochenta en adelante. No conviene mojarlo ni intentar arrancarlo: lo habitual es cubrir el relieve con varias capas de pasta hasta dejar la pared plana. Es más lento y lleva más material.

Una prueba en una zona poco visible lo resuelve. Un presupuesto dado por teléfono sin esa prueba es una estimación, no un precio.

Cómo quitamos el gotelé

Todo empieza protegiendo. Suelos, puertas, ventanas, enchufes y muebles quedan cubiertos, y lo que estorba sale de la estancia. Antes de tocar el gotelé se prepara la pared: se rasca lo que está suelto, se reparan grietas y desconchados y se quitan tacos y clavos.

Después, según el tipo, el gotelé se retira o se cubre. En el plástico, la pasta va en varias capas, cruzando el sentido de trabajo, y cada una tiene que secar del todo antes de la siguiente. Ese secado es lo que marca el plazo, y saltárselo es lo que hace que a los meses aparezcan marcas.

Con la pared ya plana se lija con una lijadora conectada a un aspirador profesional, primero con un abrasivo más grueso y después con uno fino, y se revisa con buena luz. El polvo se aspira a fondo antes de imprimar, porque cualquier resto impide que la imprimación agarre. Con la pared imprimada se ven defectos que antes pasaban desapercibidos, y se corrigen antes de pintar.

El acabado son dos manos de pintura a pistola airless, y una tercera si el color lo pide. Al final se revisan esquinas y encuentros, se retiran las protecciones y la estancia queda limpia.

Alisar no es solo quitar el relieve

El error más común en este trabajo es pensar que termina cuando la pared está plana. No: termina cuando la pared está plana y sellada.

La pasta de alisar es muy porosa. Si se pinta directamente encima, la pintura se absorbe de forma irregular y el resultado tiene cercos y brillos distintos según la zona, sobre todo a contraluz y con luz rasante, que es exactamente como da el sol en un piso de Alicante a media tarde. La imprimación selladora iguala esa absorción y es la diferencia entre un alisado que parece un tabique nuevo y uno que parece un parcheo.

Lo mismo pasa con la planitud. Una pared se comprueba con un foco puesto casi pegado a ella, no mirándola de frente con la luz del techo. Si el relieve ha quedado a medio enterrar, con luz rasante se ve todo. Ese repaso hay que hacerlo antes de pintar, no después.

El polvo, que es de lo que todo el mundo se queja

Merece un apartado propio porque es el motivo real por el que mucha gente no aliza su casa aunque quiera.

El lijado de la pasta genera un polvo finísimo que se queda flotando horas y se mete en armarios, cajones y ropa. Si se hace mal, la limpieza posterior te lleva más tiempo que la propia obra. Si se hace bien, el polvo se queda en la habitación donde se está trabajando.

Lo que marca la diferencia es: lijadora conectada a un aspirador profesional en lugar de lijadora a secas; plástico de obra sellando el marco de cada puerta, no apoyado; suelos cubiertos hasta el rodapié; y protección de las zonas de paso desde la puerta de entrada. También ayuda algo tan simple como sacar la ropa de los armarios de la estancia en la que se va a trabajar.

Si estás en casa mientras se hace, es el único trabajo de pintura en el que de verdad merece la pena plantearse pasar unos días fuera.

Cuándo compensa alisar y cuándo no

Compensa claramente si vas a vender o alquilar: es la intervención que más cambia la percepción de un piso por euro invertido, muy por encima de cambiar muebles o pintar de otro color. Un piso alisado se percibe como reformado; el mismo piso con gotelé se percibe como antiguo, aunque esté impecable.

Compensa si vas a vivir tú y el relieve te molesta, porque no hay vuelta atrás razonable: una vez lo has visto liso, el gotelé ya no se te olvida.

No compensa si solo buscas refrescar el color y el presupuesto es ajustado. En ese caso, pintar encima del gotelé es una fracción del coste. Te lo diremos si es tu caso: preferimos hacerte un trabajo más pequeño que venderte uno que no necesitas.

Cada vivienda es distinta, así que no damos precio ni plazo sin verla. Llámanos, escríbenos por WhatsApp o pídenos presupuesto: la visita y el presupuesto son gratis.

Trabajos de alisado y gotelé

Preguntas sobre alisado y gotelé

¿Cuánto cuesta quitar el gotelé?

Depende del tipo de gotelé, de los metros, del estado de las paredes y de si entran los techos, así que no damos precio sin verlo. Llámanos, escríbenos por WhatsApp o rellena el formulario: vamos, medimos y te damos el presupuesto cerrado por escrito. La visita es gratis y no te compromete a nada.

¿Cuánto tarda en quitarse el gotelé de un piso entero?

Bastante más que pintar. Cada capa de pasta tiene que secar del todo antes de la siguiente, y ese secado no se puede acelerar sin que se note después. El plazo depende de los metros, del tipo de gotelé y de si entran los techos, así que te lo damos por escrito después de ver la vivienda. Llámanos o escríbenos y te lo explicamos.

¿Se llena la casa de polvo?

Si se lija en seco sin aspiración, sí, y llega hasta los armarios. Trabajando con lijadora conectada a un aspirador profesional, confinando las estancias con plástico y protegiendo los pasos, el polvo se queda casi todo en la zona de trabajo. No es magia: es protección y máquina adecuada.

¿Es mejor alisar o pintar encima del gotelé?

Depende de para qué. Si vas a vender o alquilar y quieres que el piso parezca actual, alisar cambia la percepción de la vivienda más que ninguna otra reforma de este precio. Si solo quieres refrescar y el gotelé no te molesta, pintar encima es bastante más barato y mucho más rápido.

¿Se puede alisar solo una habitación?

Sí, y es muy habitual empezar por el salón. Ten en cuenta que la transición entre una pared lisa y otra con gotelé se nota en las esquinas, así que conviene que el corte caiga en un cambio de estancia y no a mitad de un pasillo.

¿Y los techos?

Se pueden alisar igual, pero es bastante más lento y caro por metro, porque se trabaja en altura y contra la gravedad. Mucha gente alisa paredes y deja los techos con gotelé pintado de blanco. Se nota poco y ahorra una parte importante del presupuesto.

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