Entrada de un piso pintada tras la reforma
La pared de la entrada pasa del lila con gotelé a un liso en tono crema, con la puerta de entrada respetada y el rodapié rematado.
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Cómo estaba
La pared larga de la entrada estaba pintada en lila y con gotelé, y en la esquina del hueco de la puerta ya asomaba el yeso blanco donde el relieve se había empezado a retirar. El techo estaba todavía en obra, el suelo tapado con cartón de protección y las cajas de los enchufes sin mecanismo.
Es la foto típica de un piso a mitad de reforma: la parte pesada está hecha y el acabado de paredes y techos está entero por delante. Y el lila, como el resto de colores saturados, es de los que más cuesta tapar.
Qué se hizo
La pared quedó lisa y en un tono crema claro, el mismo que se ve en la pared del fondo, para que la entrada y el salón se lean como un único espacio. Con un color de partida tan intenso, antes del acabado hay que sellar: si se dan dos manos de claro directamente sobre el lila, a contraluz aparecen cercos y zonas con distinto tono.
La puerta de entrada se protegió y se mantiene tal cual, y el remate de la pared contra el rodapié blanco queda limpio una vez colocado el suelo.
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